El santuario Santa Teresa de Los Andes, ubicado en la región de Valparaíso, ha generado un intenso debate tras implementar un sistema de cobro por estacionamientos, una medida que rompe con la tradición de acceso gratuito. Fieles han expresado su descontento a través de cartas publicadas en medios, argumentando que esta decisión transforma un espacio de oración en un negocio, con frases como «pagar para rezar» que resuenan entre la comunidad religiosa. La polémica surge en un contexto donde la seguridad se ha convertido en una preocupación creciente, con incidentes de robos y actos delictivos que afectaron a peregrinos en el pasado. Desde la administración del santuario, representada por la Fundación Teresa de Los Andes, se ha justificado la medida como una necesidad imperante para garantizar la protección de los visitantes. Manuel A. Montero Matta, presidente del directorio, explicó que la delincuencia obligó a contratar a una empresa privada para construir y administrar un estacionamiento cerrado y custodiado, con costos que deben ser cubiertos. Se destacó que el objetivo principal es resguardar la seguridad, no generar ganancias, y que excepciones aplican para quienes asisten a misas, retiros espirituales o llegan en buses, manteniendo así el acceso libre para la mayoría.
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