El presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), José Pakomio, salió al paso de las críticas del arzobispo de Santiago, Fernando Chomali, quien llamó al comercio a no abrir el Viernes Santo. Pakomio defendió la apertura comercial en esa fecha, argumentando que Chile es un Estado laico donde el feriado es legal pero no irrenunciable, y que la legislación permite funcionar con respeto a los derechos laborales y acuerdos voluntarios. La defensa del gremio se sustenta en un argumento económico concreto: durante el Viernes Santo de 2025 se registraron ventas por cerca de US$193 millones, equivalentes al 3% de las compras de abril. Pakomio advirtió que establecer cierres obligatorios adicionales tendría impactos severos, señalando que cuando se decretan feriados irrenunciables, las ventas minoristas pueden caer entre un 70% y 80%. Esta caída afectaría directamente el empleo, las remuneraciones variables, la recaudación fiscal y el crecimiento económico. El sector comercio, particularmente miles de pequeñas y medianas empresas que dependen de la actividad durante Semana Santa, vería comprometidos sus ingresos. El debate pone en tensión la convivencia entre tradiciones religiosas y libertades económicas en un Estado laico.
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