La Sociedad Chilena de Cirugía Plástica alerta sobre una ‘falla estructural’ en la regulación del sector estético, tras un caso que dejó a una mujer de 31 años en riesgo vital tras una lipoescultura en Providencia. El gremio, representado por el doctor Ricardo Roa, calificó el incidente como ‘inaceptable’ y señaló que evidencia problemas sistémicos no abordados con urgencia, incluyendo centros que operan fuera de norma con escasa fiscalización. Roa explicó que situaciones como esta no son aisladas y apuntó a una ‘zona gris’ en la cirugía estética en Chile, donde recintos incluso clausurados continúan funcionando debido a la falta de control efectivo y permisividad estatal. Enfatizó el ‘triángulo de la seguridad’, que requiere cirujanos certificados, recintos acreditados y protocolos adecuados, advirtiendo que si un elemento falla, el riesgo aumenta significativamente. El impacto de esta falla estructural es directo sobre la seguridad de los pacientes, exponiéndolos a riesgos graves como paros cardiorrespiratorios, como ocurrió en este caso que llevó a la paciente a la UCI de la Clínica Santa María. La denuncia subraya la responsabilidad del Estado en garantizar el cumplimiento de resoluciones sanitarias y evitar la impunidad en prácticas irregulares. La organización hizo un llamado a fortalecer la fiscalización, establecer sanciones efectivas que impidan reaperturas y avanzar hacia una regulación más estricta, insistiendo en que la cirugía estética debe tratarse como un acto médico para elevar los estándares de seguridad y proteger vidas.
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