Chile y Perú enfrentan una carrera contra el tiempo. La Agencia Internacional de Energía anticipa un déficit de suministro de cobre del 30% para 2035, impulsado por la electrificación global y la expansión tecnológica. Mientras la demanda podría crecer un 50% esta década, ambos países sudamericanos tienen una ventana histórica para capitalizar la escasez global y la posible debilidad del dólar, factores que podrían disparar los precios del metal. La apuesta es monumental. Chile, Perú y Argentina concentran una cartera de proyectos que supera los US$130.000 millones, según BNamericas. Solo Chile y Perú aglutinan más de US$168.000 millones en inversiones mineras proyectadas. Francisco Lecaros, presidente de la Alianza Minera de América Latina (ALMA), detalló que Chile tiene una cartera estimada en US$104.000 millones hacia 2032, mientras Perú registra cerca de US$64.000 millones. La iniciativa regional ‘Proyecto 51’ busca que ambos países abastezcan el 51% del cobre mundial en los próximos 15 años. El impacto económico ya es tangible. Las exportaciones peruanas de cobre sumaron US$28.130 millones en 2025, con un crecimiento del 19,3%, impulsadas por un alza del 43,1% en el precio internacional. Sin embargo, la dependencia es crítica: China absorbió el 75,6% de esos envíos. El potencial choca con obstáculos normativos, incertidumbre política y riesgos de tramitación de permisos.
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