La Fiscalía Regional del Biobío presentó cargos por siete homicidios culposos contra tres tripulantes del barco industrial Cobra, tras una investigación que comenzó como una denuncia por desgracia y evolucionó a un cuasidelito de homicidio. La fiscal Macarena Cartagena formalizó también a la empresa Brumar como persona jurídica propietaria del Cobra, argumentando que la evidencia apunta a un impacto nocturno contra la lancha artesanal Bruma mientras su tripulación dormía, seguido de una falta de auxilio. Los imputados son el capitán Roberto Mancilla, el ayudante de navegación Luis Macaya y el vigía Jaime Sandoval. La fiscalía solicitó medidas cautelares de prohibición de salida del país, firma quincenal y arresto domiciliario nocturno. En contraste, los familiares de las víctimas cuestionaron los cargos, calificándolos de insuficientes y exigiendo prisión preventiva por considerar que se trató de un crimen con dolo. El caso ha trascendido lo judicial, generando una Comisión Especial Investigadora en la Cámara de Diputados para evaluar las normas de seguridad marítima en Chile. La defensa de los imputados, a cargo de Alejandro Espinoza, calificó los hechos como un accidente y anunció que presentará pruebas para acreditar la ausencia de omisiones culposas en la audiencia del jueves. La decisión final sobre las medidas cautelares y el futuro del proceso recaerá en el juez Jorge Henríquez, quien resolverá tras los alegatos de la defensa. El resultado podría influir en la regulación pesquera y en la responsabilidad corporativa en el sector marítimo chileno.
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