El presidente Gabriel Boric encabezó el último consejo de gabinete de su mandato con un mensaje claro: el traspaso al próximo gobierno debe ser ‘impecable’. En medio de la transición hacia la administración de José Antonio Kast, Boric insistió en la necesidad de sacar adelante proyectos de ley que su gobierno no logró oficializar, marcando una carrera contra el tiempo para dejar un legado legislativo definido antes de entregar el poder. El contexto incluye un recorte de gasto en gabinetes ministeriales al que aspira la futura administración, lo que podría tensionar la capacidad operativa del próximo equipo. Además, el gobierno publicó un decreto que crea una comisión para analizar ingresos tributarios, cuyos integrantes serán definidos por Kast, un movimiento que anticipa cambios en la política fiscal. Estos movimientos son cruciales para el sector empresarial y la economía chilena, ya que definen la agenda regulatoria y de gasto público que enfrentarán en los próximos años. La transición entre gobiernos de signos políticos distintos suele generar incertidumbre en mercados e inversiones, haciendo que cada decisión de estos días finales tenga un peso estratégico en la estabilidad económica. Ahora, la atención se centra en cómo Kast estructurará su equipo y qué prioridades legislativas impulsará, mientras Boric busca cerrar su gestión con proyectos concretos que puedan sobrevivir al cambio de administración.
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