El presidente Gabriel Boric enfrenta un desafío delicado en Rapa Nui: acercarse a la isla tras una recepción con protestas, pero sin pisotear su autonomía. En su segundo día de visita, el Mandatario ha asegurado que comparte ‘plenamente’ la convicción de las autoridades locales sobre este principio, marcando un tono de diálogo que busca superar tensiones históricas. Las medidas concretas que suenan para materializar este acercamiento incluyen fortalecer la coordinación en seguridad y avanzar hacia una eventual ‘consulta indígena 2.0’. Estas iniciativas, aunque aún en etapa de propuesta, apuntan a responder demandas locales mientras el gobierno central intenta redefinir una relación que ha estado cargada de desconfianza. Este giro no es solo simbólico: tiene implicaciones directas para la gobernanza, la inversión pública y la estabilidad social en el territorio. Un pacto exitoso podría sentar un precedente para cómo Chile maneja sus relaciones con pueblos originarios, impactando políticas de desarrollo, turismo y derechos indígenas a nivel nacional. El riesgo, sin embargo, es que las promesas no se traduzcan en acciones tangibles, alimentando más descontento. La visita continúa, y los próximos pasos dependerán de cómo se negocien estos compromisos en terreno. El texto no detalla plazos ni recursos específicos, dejando en el aire la viabilidad real de las medidas anunciadas.
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