La credibilidad de los datos económicos de Argentina está en juego tras la renuncia forzada del director del Instituto de Estadísticas y Censos (Indec), Marco Lavagna. El gobierno de Javier Milei bloqueó la publicación del índice de precios de enero con una metodología actualizada que ya estaba anunciada desde septiembre, lo que llevó al jefe de la entidad a dejar su cargo. Lavagna declaró a sus cercanos que esperaba que su salida ayudara a que finalmente se implementara el nuevo cálculo. El conflicto estalló porque la nueva metodología, lista desde marzo de 2025 según fuentes de La Nación, modifica el peso de los sectores en la canasta de medición. Con el cambio, rubros como Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentarían su ponderación del 9,4% al 14,5%, mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas bajarían del 26,9% al 22,7%. Esto significa que las tarifas y arriendos, que según el ministro de Economía Luis Caputo subirán por encima de la inflación en los próximos meses, tendrían un impacto mayor en el índice. La decisión del gobierno de postergar el nuevo índice hasta que el proceso de desinflación esté «totalmente consolidado» genera preocupación sobre la transparencia estadística. Fuentes del Indec advirtieron que «es muy malo aceptar alegremente que el Gobierno te diga qué podés publicar y qué no», mientras analistas temen que esto erosione la confianza en la economía argentina. El reemplazo de Lavagna por Pedro Lines, actual director técnico del instituto, llega en un momento crítico para la credibilidad de las cifras oficiales.
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