El alza de combustibles decretada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast está desatando una cadena de efectos que obligará a los hogares chilenos a repensar sus rutinas y ajustar sus presupuestos. La medida, impulsada por la guerra en Medio Oriente y la estrechez fiscal, elevó las bencinas en $370 por litro y el diésel en $580, generando un gasto adicional mensual de entre 25% y 30% para los usuarios. Esto no solo se traduce en largas filas en estaciones de servicio, sino en un impacto directo en la cadena de distribución de productos esenciales. Expertos proyectan que los precios de alimentos y otros bienes subirán alrededor de un 15% a partir de abril, lo que sumado al alza directa en combustibles elevará el gasto general de consumo en los hogares en un 20%. Jorge Berríos, Director Académico del Diplomado en Finanzas Unegocios FEN de la U. de Chile, advierte que esto añadirá 1,5% adicional a la inflación prevista, afectando pagos indexados a la UF como seguros, créditos hipotecarios y colegios. El sector turístico ya anticipa una caída del 25% en reservas para Semana Santa. Las encuestas reflejan el impacto inmediato: un 85% de los consultados por Cadem dice que el alza los afectará «mucho o bastante», y un 61% anticipa «dificultades económicas severas».
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