Un choque deliberado entre un barco ambientalista y un pesquero industrial noruego en las aguas antárticas ha puesto a Chile en el centro de un conflicto internacional que podría escalar. El incidente, ocurrido el martes 31 de marzo en el estrecho Barnsfield, enfrentó al buque ‘Bandero’ de la Fundación Capitán Watson contra el ‘Antarctic Sea’ de la empresa noruega Aker QRILL Co., en lo que la compañía calificó como un ‘ataque deliberado’ que puso en riesgo a la tripulación y el frágil ecosistema. La Armada de Chile, a través de la Capitanía de Puerto ‘Soberanía’, recibió la denuncia radial de la tripulación noruega y ordenó al barco activista cesar sus acciones de obstrucción a la pesca legal. Los activistas, liderados por la francesa Lamya Essemlali, respondieron que su barco sufrió más daños y que su intervención de cinco horas logró interrumpir toda la pesca de krill de Aker. La Tercera Zona Naval despachó a la Unidad Naval Lientur para asegurar las actividades en la zona, mientras la Armada informará del hecho a San Cristóbal y Nieves y a la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR). El enfrentamiento destapa la creciente tensión por el futuro del krill antártico, un crustáceo crucial para la dieta de ballenas y un atenuador del calentamiento global, cuya pesca alcanzó un récord la temporada pasada.
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