El debut de la futura vocera de gobierno, Mara Sedini, generó un revuelo político al sugerir que las conversaciones para nombrar a la exfiscal Trinidad Steinert como ministra de Seguridad llevaban “un buen tiempo”. Esto abrió un flanco crítico para el presidente electo José Antonio Kast, ya que la oposición cuestionó si los contactos comenzaron cuando Kast aún era candidato, lo que podría implicar una interferencia en la independencia del Ministerio Público. Parlamentarios como Carolina Tohá (PPD), Daniel Manouchehri (PS) y Jaime Araya (PPD) exigieron aclaraciones sobre los tiempos, argumentando que si ocurrió durante la campaña, sería un terreno más complejo y problemático. En respuesta, el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, salió a hacer control de daños, contradiciendo a Sedini al afirmar que la comunicación con Steinert ocurrió “pocas horas antes” de su decisión de unirse al gobierno. Minutos después, Sedini precisó que las conversaciones fueron “días antes”, no horas, pero insistió en que era normal y parte de la construcción de perfiles ministeriales. A pesar de los intentos del equipo de Kast por desdramatizar el asunto, reconocieron que el tema generó ruido y obligó a intervenciones públicas para clarificar la situación.
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