La muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido a tiros por agentes federales de inmigración, ha desatado una nueva ola de protestas en Minneapolis y puesto en evidencia las contradicciones entre la versión oficial y las imágenes del suceso. Cientos de personas desafiaron temperaturas bajo cero este domingo para marchar en el centro de la ciudad y frente al Ayuntamiento, exigiendo el fin de las redadas masivas ordenadas por el Gobierno de Donald Trump. Las concentraciones se replicaron en la vecina Saint Paul, cerca del cuartel general de los agentes desplegados desde principios de enero, mientras familiares y simpatizantes dejaban flores en el lugar donde Pretti perdió la vida. Según múltiples videos del incidente, Pretti falleció tras interponerse entre agentes del ICE y dos mujeres que protestaban contra sus operaciones. Los oficiales lo rodearon, lo inmovilizaron y le requisaron un arma antes de dispararle varias veces cuando ya estaba en el suelo. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional, encargado de las operaciones migratorias, asegura que el hombre trató de atacar a los agentes y blandir su arma, una versión que las imágenes no corroboran. La secretaria del departamento, Kristi Noem, llegó a acusar a Pretti de «terrorismo doméstico».
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