La industria forestal chilena enfrenta una crisis que podría desencadenar un colapso en su capacidad productiva y miles de despidos. Un escenario de baja disponibilidad de madera para los próximos años, impulsado por incendios voraces, sequía prolongada e inseguridad en la zona macrosur, está poniendo en jaque la estabilidad del rubro. Las empresas han visto mermados sus planes de inversión y forestación, lo que genera una alerta inmediata sobre el futuro del sector. En la última década, la industria ha sido golpeada por incendios en 2017, 2023 y este año, sumado a la sequía y la inseguridad en la zona macrosur. Estos factores han reducido drásticamente la disponibilidad de madera proyectada, según advierte la industria. Aunque el artículo no detalla cifras específicas de empleo o inversión, el riesgo para la capacidad instalada forestal es claro y tangible. El impacto trasciende lo ambiental: la baja forestación y los desastres naturales están erosionando la base económica de un sector clave. Esto no solo afecta a las empresas, sino que pone en peligro empleos directos e indirectos, con potenciales repercusiones en la cadena de suministro y la competitividad internacional. La industria advierte que sin medidas correctivas, la sostenibilidad a largo plazo podría verse comprometida. El próximo paso, según el contexto, dependerá de cómo las empresas y autoridades aborden estos desafíos estructurales. La noticia completa, publicada en El Mercurio el 22 de enero de 2026, sugiere que la situación requiere atención urgente para evitar un deterioro mayor en los próximos años.
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