El temor de que la reconstrucción tras los incendios en las regiones del Biobío y Ñuble sea tan lenta como en Valparaíso ha encendido las alarmas entre autoridades locales. Con más de 500 viviendas destruidas y otras 1.140 en evaluación tras los fuegos de este verano, el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, y el alcalde de Penco, Rodrigo Vera, han expresado su preocupación públicamente, usando el caso de 2024 como advertencia. En esa tragedia, que dejó 136 víctimas fatales y miles de damnificados en Viña del Mar y Quilpué, la reconstrucción avanzó a un ritmo que podría extenderse hasta ocho años, según estimaciones de expertos. Las cifras de la reconstrucción en Valparaíso, entregadas por el ministro de Vivienda Carlos Montes, muestran que, a agosto de 2025, solo 205 de 2.748 subsidios designados habían resultado en viviendas terminadas o entregadas. Esto ha generado críticas de parlamentarios y alimenta el miedo en Biobío y Ñuble, donde localidades como Lirquén sufrieron daños que superan el 70% de su población. El presidente electo José Antonio Kast ha enfatizado que «no queremos que se repita lo que ocurrió», prometiendo una reconstrucción rápida y eficaz, mientras el alcalde Vera pidió una transición coordinada entre el gobierno saliente y el entrante para no perder tiempo.
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