En medio de una emergencia que ya ha cobrado 19 vidas y amenaza con destruir más de mil viviendas, el Presidente Gabriel Boric y el mandatario electo José Antonio Kast sellaron una inusual alianza operativa desde La Moneda. Su tercera reunión desde la elección presidencial no fue un mero trámite protocolario: se centró exclusivamente en coordinar la respuesta estatal al megaincendio que arrasa las regiones de Biobío y Ñuble, con la presencia clave del ministro del Interior, Álvaro Elizalde, y del probable futuro titular de esa cartera, Claudio Alvarado. Boric, quien viajará a Ñuble para monitorear la emergencia, defendió la actuación gubernamental frente a las críticas por una declaración tardía del estado de catástrofe, destacando operaciones de evacuación que evitaron más muertes. Kast, por su parte, evitó cuestionar la gestión y se enfocó en la reconstrucción futura, subrayando la necesidad de catastro preciso y coordinación ciudadana. Ambos coincidieron en un mensaje de unidad y colaboración institucional, algo poco frecuente en la transición política chilena. La declaración conjunta trasciende el simbolismo: establece un canal directo entre el gobierno saliente y el entrante para manejar una catástrofe en curso, con implicaciones inmediatas en la asignación de recursos, el despliegue de fuerzas de seguridad y la coordinación con gobernadores y alcaldes afectados.
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