La coalición de gobierno chilena enfrenta una de sus crisis más profundas en los últimos meses de la administración del presidente Gabriel Boric, luego de que el Partido Socialista (PS) evaluara su salida del ejecutivo tras fuertes críticas del Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA). El desencuentro se originó por el respaldo del PS a la ley Nain-Retamal en 2023, promovida por La Moneda, en el contexto de la absolución de Claudio Crespo, lo que generó una arremetida pública de sus aliados. Durante una reunión de casi dos horas, la directiva y bancada parlamentaria del PS manifestaron un consenso unánime sobre la inaceptabilidad de los cuestionamientos recibidos. La presidenta del partido, la senadora Paulina Vodanovic, reconoció la gravedad de la situación al no descartar una posible retirada, aunque instó a un análisis prudente mediante una comisión política. Este episodio marca un punto de quiebre sin precedentes en la actual administración, según fuentes internas. Como primera medida, el PS decidió congelar su participación en la alianza de gobierno, ausentándose de eventos programados como el cónclave de partidos y el próximo comité político ampliado.
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