El flujo turístico argentino hacia Chile ha experimentado una notable contracción en los últimos meses, según datos recientes. Entre finales de diciembre del año pasado y comienzos de este, se registraron aproximadamente 84.000 turistas argentinos cruzando la frontera, lo que representa una disminución significativa en comparación con los 107.000 viajeros de la temporada anterior. Esta reducción del 20% ha generado preocupación en el sector turístico y plantea interrogantes sobre las causas subyacentes. Varios factores podrían explicar esta tendencia. En primer lugar, la situación económica en Argentina, caracterizada por la inflación y la devaluación del peso, ha impactado directamente en el poder adquisitivo de los ciudadanos, limitando su capacidad para realizar viajes internacionales. Además, los costos asociados al turismo en Chile, incluyendo alojamiento, transporte y servicios, han aumentado, lo que desincentiva a los viajeros argentinos que buscan destinos más accesibles. Otro elemento relevante es la competencia de otros destinos turísticos dentro de Argentina y países vecinos, que ofrecen alternativas más económicas o atractivas. La incertidumbre política y social en la región también puede influir en la decisión de viajar, generando cautela entre los turistas potenciales.
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