En un giro significativo en la transición política chilena, el presidente electo José Antonio Kast y el mandatario saliente Gabriel Boric han dejado atrás el tono conciliador que caracterizó el período postelectoral, entrando en un enfrentamiento público marcado por críticas mutuas. Este jueves, durante un foro organizado por Icare, Kast adoptó una postura más dura, cuestionando abiertamente la gestión del gobierno saliente y señalando desafíos fiscales y administrativos que, según él, heredará su administración. Su discurso, dirigido a una audiencia empresarial, incluyó referencias a políticas exteriores y educativas, buscando establecer diferencias claras mientras avanzaba hacia la toma de posesión. Kast aprovechó la ocasión para insinuar nombres clave en su futuro gabinete, como Claudio Alvarado en Interior y Jorge Quiroz en Hacienda, reforzando su control sobre el proceso de formación gubernamental. Además, envió mensajes internos a su partido, enfatizando que los nombramientos se basarán en méritos y no en lealtades partidistas. Este endurecimiento en su narrativa responde, según analistas, a una estrategia para marcar distancias políticas y preparar el terreno para su gobierno, que promete un enfoque más firme.
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