El cierre de 2025 marcó un momento crucial en la política chilena, coincidiendo con el período de transición entre la administración saliente y el gobierno entrante. En este contexto, los mensajes de Año Nuevo del presidente Gabriel Boric y el presidente electo José Antonio Kast reflejaron enfoques divergentes, subrayando las tensiones y expectativas en el cambio de mando. Desde La Moneda, Boric utilizó una cadena nacional para destacar los logros de su gobierno, enfocándose en avances como la reforma previsional que aumentó las pensiones, el incremento del sueldo mínimo vigente desde enero, y el pago de la deuda histórica a profesores. Su discurso, de tono moderado, cerró con un llamado a la unidad y al trabajo conjunto para un futuro más próspero y justo, buscando consolidar su legado en los últimos meses de gestión. En contraste, Kast adoptó un registro más enérgico en sus redes sociales, criticando abiertamente lo que describió como «desorden, improvisación y abandono» bajo la administración saliente. Presentó las elecciones de 2025 como un punto de inflexión, proyectando 2026 como el inicio de una nueva etapa basada en orden, reconstrucción y trabajo. Este mensaje reforzó su postura de cambio y estableció un claro distanciamiento de las políticas del gobierno actual.
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