En agricultura de gran escala, cambiar de especie suele significar reinvertir desde cero. Sin embargo, en el paso del cerezo al avellano europeo, gran parte de la infraestructura instalada es compatible. Tractores, pulverizadores, sistemas de riego y equipamiento general pueden adaptarse al nuevo cultivo. Incluso las cosechadoras de tiro permiten integrar mecanización sin modificar completamente la base operativa del predio. Esta compatibilidad reduce la barrera de entrada y transforma la reconversión en una optimización de activos existentes, más que en una reinversión total. En el actual ciclo agrícola, esta eficiencia marca la diferencia.
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