La tensión social en Argentina escaló a enfrentamientos violentos frente al Congreso, en medio de una huelga general de 24 horas convocada por la Central General de Trabajadores (CGT). La protesta, que reunió a diferentes gremios y grupos de izquierda, se desarrolló inicialmente sin incidentes hasta que un pequeño grupo de manifestantes comenzó a arrojar botellas y tratar de derribar las vallas de protección del edificio parlamentario en la avenida Rivadavia. Las fuerzas de seguridad, que incluían a la Policía Federal y Gendarmería con 800 efectivos desplegados, respondieron con balas de goma, gases lacrimógenos y carros lanza aguas. La intervención resultó en al menos 12 detenidos, inicialmente reportados como cuatro personas (tres varones y una mujer) acusadas de «daño» y «resistencia a la autoridad». Los incidentes ocurrieron después de que la columna principal de la marcha, encabezada por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), ya se había retirado tras una intervención de la diputada Myriam Bregman. Estos disturbios representan la resistencia más visible hasta ahora contra la reforma laboral que se discute en la Cámara de Diputados, un proyecto clave del gobierno de Javier Milei que los sindicatos consideran perjudicial para los trabajadores.
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