El presidente Gabriel Boric aterrizó en Rapa Nui en medio de una tensión política que amenaza con socavar su legado en los pueblos originarios. Su primera visita oficial a la isla en casi cuatro años de mandato se produce tras el rechazo al Estatuto Especial para un Gobierno Autónomo propuesto por su gobierno y la destitución de la embajadora Manahí Pakarati, creando un clima de desconfianza que se manifestó en las calles. Una treintena de manifestantes recibió al mandatario en el aeropuerto Mataveri con consignas y golpes al vehículo presidencial, mientras la alcaldesa Elizabeth Arévalo criticaba la «gestión de último minuto» de una administración saliente. Aunque Boric fue recibido oficialmente por autoridades locales y participó en un baile tradicional, dirigentes isleños como Ana Pakarati de Tapu y Nación Maorí Rapa Nui fueron contundentes: «¡Hoy día ya no lo necesitamos, no lo queremos acá!». David Araki y Rafael Tuki Tepano sumaron quejas por la demora en la visita y demandas históricas incumplidas sobre tierras y autogobierno. El viaje de tres días, que incluye a la ministra Jessica López y al subsecretario Víctor Ramos, busca abordar urgencias locales como mejoras al aeropuerto, pavimentación y vivienda.
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