La industria chilena de la cereza enfrenta un punto de quiebre: el período de bonanza con precios históricos ha terminado, y el sector asume que no volverán. La sobreoferta en China, su principal mercado, saturó la demanda y provocó una caída dramática en los valores, llevando a varios productores a anticipar balances negativos y un cambio estructural en el negocio. Patricio Bravo, gerente general de Agrícola Don Fortunato, lo resume: ‘Se acabó el súper ciclo y esos precios históricos ya no van a volver’. Los datos revelan la magnitud del ajuste. Durante el auge, las rentabilidades alcanzaban cerca de US$40.000 por hectárea en la zona central; hoy rondan los US$8.000. El precio por kilo se desplomó de US$3-6 a un estimado de US$1,50-2,50. Esta caída coincide con una expansión acelerada de la superficie plantada, que a nivel nacional llegó a 77.765 hectáreas, más del triple que hace una década. La ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, y el presidente de la SNA, Antonio Walker, advierten que el sector enfrenta un proceso de ajuste donde huertos de bajo rendimiento o zonas poco aptas deberán salir del negocio. El impacto es profundo: la industria entra en una era de ‘migración’ productiva. Frente a márgenes apretados, los productores evalúan reemplazar cerezos por cultivos como el avellano europeo y el kiwi.
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