Una fuga de personal amenaza con paralizar el sistema penitenciario chileno. La Asociación de Funcionarios Penitenciarios reporta un aumento del 300% en las renuncias de gendarmes en la región del Bío Bío, con 28 renuncias voluntarias que se suman a las 15 jubilaciones anuales habituales. En Ñuble, el presidente del gremio, Cristian Montecinos, confirmó 12 renuncias, incluida la suya propia, calificándola como ‘indecilable’. El éxodo responde directamente al proyecto de ley que busca traspasar Gendarmería del Ministerio de Justicia al de Seguridad. Los funcionarios argumentan que la iniciativa no aborda problemas estructurales como la sobrepoblación carcelaria y la falta de herramientas, mientras eliminaría importantes beneficios laborales con la desaparición de sus agrupaciones gremiales. El senador Gastón Saavedra reconoció que la ley probablemente se aprobará antes del 11 de marzo, aunque aún está pendiente la discusión de los temas que preocupan a los gendarmes. La crisis impacta directamente la operatividad de los penales en un momento crítico. La asociación advierte que las renuncias podrían aumentar en las próximas dos semanas, comprometiendo la seguridad interna de las cárceles justo cuando el gobierno busca combatir el crimen organizado al interior de los recintos penitenciarios. La pérdida de personal experimentado debilita la capacidad institucional para gestionar la sobrepoblación que los mismos gendarmes denuncian.
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