La diputada Ximena Ossandón (RN) calificó la necesidad de una Sala Cuna Universal como una ‘súper emergencia’, colocando una presión inmediata sobre el futuro gobierno de José Antonio Kast. La legisladora argumenta que esta iniciativa está directamente alineada con el perfil anunciado por la administración entrante, especialmente en lo que denominó una ‘reactivación económica con nombre de mujer’. Sin embargo, su apoyo incondicional viene con una advertencia crucial que podría ralentizar o incluso descarrilar la propuesta. Ossandón reconoció que, a pesar de su firme respaldo, el proyecto ‘todavía le faltan cosas’, destacando específicamente la ausencia de un ‘análisis serio de la sustentabilidad financiera’. Enfatizó que, por esta razón, ‘no es llegar y promulgar’. La diputada describió la iniciativa como ‘de gran envergadura’ y con un impacto social significativo, que abarcaría desde la inserción laboral femenina hasta, ‘incluso, el tema de la natalidad’. La urgencia declarada por la parlamentaria refleja una demanda social que, según ella, es ‘imposible oponerse’ para quien ‘tenga un mínimo de calle’. Su llamado no se detiene en la sala cuna; ya visualiza el siguiente paso: ‘seguir con Jardín Universal’, argumentando que no se soluciona el problema si el cuidado se interrumpe cuando el niño cumple dos años.
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