Aprender durante toda la vida: una urgencia silenciosa para el Maule | Publimicro

Aprender durante toda la vida: una urgencia silenciosa para el Maule

Hace algunos años comenzó a instalarse una idea que sonaba lejana: hacia 2030 las personas tendríamos que estudiar más años, actualizarnos con mayor frecuencia y reentrenarnos varias veces a lo largo de nuestra vida laboral. No era una moda ni una exageración, era una señal de alerta frente a un mundo del trabajo que estaba cambiando más rápido que los sistemas tradicionales de formación. Hoy, ese escenario ya es una realidad, y regiones como el Maule lo viven con especial intensidad.

El Maule arrastra brechas históricas en capital humano que inciden directamente en su desarrollo productivo y social. Según antecedentes de la Biblioteca del Congreso Nacional, la región presenta en promedio 11,3 años de escolaridad, por debajo del promedio nacional, que supera los 12 años. Además, existe una menor proporción de personas con educación superior completa, en un territorio cuya economía depende fuertemente de sectores como la agroindustria, los servicios, la salud, la logística y la construcción, todos intensivos en trabajo y altamente exigentes en lo operativo.

El problema no es solo cuánto se estudia, sino cómo y cuándo se aprende. Hoy las trayectorias laborales dejaron de ser lineales. Ya no basta con una formación inicial para toda la vida. El propio World Economic Forum ha advertido que cerca del 40% de las habilidades actuales cambiarán o quedarán obsoletas hacia 2030, obligando a trabajadores y organizaciones a adaptarse de manera permanente. Y esto no ocurre solo en industrias tecnológicas: impacta con fuerza en faenas agrícolas, plantas productivas, hospitales, municipalidades y empresas de servicios.

En el Maule, esta transformación se expresa en brechas concretas: jefaturas que no han tenido espacios formales para fortalecer su liderazgo, equipos que enfrentan dificultades para incorporar herramientas digitales, desafíos en seguridad, calidad, mantención y gestión de personas en contextos de alta rotación y estacionalidad. Cuando el aprendizaje no acompaña estos cambios, la productividad se resiente y las oportunidades de desarrollo se reducen.

Por eso, hablar de aprendizaje a lo largo de la vida no es un debate académico. Es una conversación estratégica para el futuro de la región. La formación continua, cuando es pertinente y conectada con la realidad del territorio, se convierte en una herramienta clave para mejorar la empleabilidad, fortalecer la competitividad y dar mayor estabilidad a las personas y a las organizaciones. No se trata de sacar a la gente del sistema productivo para que estudie, sino de aprender mientras se trabaja, con foco en resolver problemas reales.

El desafío es claro. Si el Maule quiere seguir siendo una región productiva, con empleo de calidad y proyección de futuro, el aprendizaje permanente debe dejar de verse como algo excepcional y transformarse en una práctica habitual. Porque hoy, más que nunca, aprender durante toda la vida no es una opción: es la base para que la región no se quede atrás.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Publimicro.

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