Chile se posiciona como un faro de transparencia en una región donde la corrupción sigue siendo una amenaza latente. Según el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional, el país ocupa el puesto 31 a nivel mundial, destacándose como uno de los mejor evaluados en América Latina, solo por detrás de Uruguay. Este resultado contrasta con el retroceso global evidenciado en el estudio, que evaluó a 182 países y territorios, con un promedio mundial de 42 puntos y 122 naciones obteniendo puntuaciones inferiores a 50, consideradas preocupantes. El ranking mundial fue liderado por Dinamarca, seguida por Finlandia y Singapur, mientras que en América, los mejores ubicados fueron Canadá, Uruguay y Estados Unidos. En el extremo opuesto, Venezuela, Nicaragua y Haití figuraron entre los países con mayor percepción de corrupción, asociados a debilidad institucional. Esto subraya la brecha significativa en la gobernanza entre las naciones de la región. Para Chile, este posicionamiento refuerza su atractivo para inversiones y su estabilidad política, clave en un contexto económico global incierto. Sin embargo, el retroceso global en la lucha contra la corrupción plantea riesgos para el comercio internacional y la confianza en las instituciones públicas, afectando potencialmente a sectores como la inversión extranjera y el desarrollo sostenible en América Latina.
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