El gobierno cubano ha comenzado a cerrar instalaciones hoteleras y a trasladar turistas internacionales a otros centros como parte de un plan de emergencia ante la severa crisis energética que enfrenta la isla. La medida, confirmada por fuentes del sector turístico, afecta principalmente a balnearios como Varadero y cayos del norte, donde operan cadenas internacionales como las españolas Meliá e Iberostar y la canadiense Blue Diamond. Esta acción se produce en medio de lo que el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga describió como un plan para ‘reducir los consumos energéticos y compactar las instalaciones turísticas’ durante la temporada alta. La crisis se agravó tras la operación militar estadounidense en Caracas del 3 de enero, que cortó un suministro energético vital para Cuba, seguida por una orden ejecutiva del presidente Donald Trump que amenaza con aranceles a países que vendan petróleo a la isla. El impacto es devastador para un sector que ya registraba su peor desempeño desde 2002, con solo 1,8 millones de turistas internacionales en 2025 y una tasa de ocupación hotelera que cayó siete puntos porcentuales en el primer semestre. Canadá y Rusia, principales mercados emisores, redujeron sus visitantes en 12,4% y 29% respectivamente el año pasado, alejándose del récord histórico de 4,7 millones alcanzado en 2018.
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