La tensión interna en el Partido Nacional Libertario (PNL) estalla públicamente tras acusaciones de ‘totalitarismo’ y trato ‘matonesco’ por parte del diputado Cristián Labbé hacia su presidente, Johannes Kaiser. El conflicto surge de la decisión del partido de no integrarse al futuro Gobierno de José Antonio Kast, una postura que Labbé cuestiona abiertamente, señalando que su discrepancia no fue considerada y que se ha vetado a militantes que no piensan igual. En respuesta, Kaiser, líder del PNL, retó a Labbé a postular a la directiva del partido si desea cambiar su manejo. En declaraciones a La Segunda, Kaiser afirmó que ‘los cargos están al servicio del proyecto político’, no al revés, y que quien pretenda imponer otra lógica puede buscar elección interna. Esta réplica subraya una división profunda en el colectivo, con Labbé describiendo su relación actual con Kaiser como ‘alejada’ y ‘tibia’, pese a haber sido su jefe de campaña en la reciente elección presidencial. El enfrentamiento pone en riesgo la cohesión del PNL, un partido joven que busca consolidarse en la política chilena. Las acusaciones de Labbé sobre un clima de exclusión podrían afectar la credibilidad del partido y su capacidad para atraer militantes, mientras que la respuesta de Kaiser refleja una defensa de la disciplina interna. Este choque no solo expone fisuras en la estrategia frente al Gobierno de Kast, sino que también plantea dudas sobre la gobernanza democrática dentro del PNL en un momento clave para su desarrollo.
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