Chile enfrenta una tensión silenciosa en su principal puerta de entrada aérea: la confirmación del mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue, en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez desde enero. Aunque el Ministerio de Salud (Minsal) asegura que no hay casos autóctonos en territorio continental, el hallazgo reabre el debate sobre la preparación del país para enfermedades como dengue, fiebre amarilla, chikungunya y zika, activando protocolos de control y vigilancia epidemiológica. El Minsal, junto con el seremi de Salud subrogante de la Región Metropolitana, Roberto Acosta, intensificó acciones en el recinto aeroportuario, estableciendo un perímetro de control. Expertos como el infectólogo y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, Carlos Pérez, llaman a la calma pero advierten que la presencia del mosquito podría no ser un caso aislado, aunque destacan que Chile cuenta con herramientas para enfrentar el escenario. La alerta sanitaria, vigente desde Arica y Parinacota hasta Los Ríos, subraya el riesgo para la salud pública y los costos potenciales de un brote. El llamado a la ciudadanía es eliminar focos de agua estancada, principal lugar de reproducción del mosquito, mientras las autoridades monitorean la situación para prevenir una expansión que afectaría el turismo, la economía y la carga en el sistema sanitario.
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