Los salineros de Cáhuil, reconocidos como ‘tesoros humanos vivos’ por su labor artesanal, enfrentan una crisis que pone en peligro su tradición centenaria. Un embalse en la zona está inundando sus plantaciones con agua dulce, justo en el mes de la cosecha, dejándolos sin opciones para actuar. Esta situación dramática los tiene de brazos cruzados, esperando ayuda externa mientras su producción artesanal de sal, clave para la economía local y la cultura regional, se ve comprometida. El impacto no solo afecta a los salineros directamente, sino que amenaza con desaparecer un patrimonio cultural único y una fuente de empleo e identidad en la comunidad. Sin intervención, la sal de Cáhuil podría dejar de existir, con consecuencias irreversibles para el turismo y la preservación de técnicas ancestrales.
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