El sistema judicial chileno impuso una dura sanción preliminar en un caso que cuestiona los procedimientos policiales y la custodia de detenidos. Tres exagentes de Carabineros fueron enviados a prisión preventiva, mientras otros tres recibieron arresto domiciliario parcial, tras ser formalizados por su participación en la muerte de Erick Apablaza Muñoz, de 27 años, dentro de una comisaría de Cauquenes en enero de 2024. La Fiscalía del Maule, a cargo del fiscal Nelson Riquelme, formalizó a los seis exuniformados tras una audiencia de casi 10 horas en el Juzgado de Garantía de Cauquenes. Tres de ellos enfrentan cargos por homicidio por omisión, por no prestar auxilio a Apablaza mientras pedía ayuda desde el calabozo, lo que derivó en su muerte por un infarto. Los otros tres fueron imputados por delitos como detención ilegal, apremios ilegítimos, falsificación de instrumento público y obstrucción a la investigación. Este caso expone una crisis de credibilidad para Carabineros, una institución clave en la seguridad pública. La muerte de un joven bajo custodia policial, sumada a las acusaciones de irregularidades en el procedimiento y la ocultación de información, genera presiones para reformas internas y refuerza el escrutinio sobre el respeto a los derechos humanos en detenciones. La familia de la víctima ya había denunciado golpizas y fallas en el traslado.
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